China y los productos post consumo

En 2017, China decidió restringir la compra de productos plásticos post consumo (sí, esos que tiramos en casa) para su reciclado. Antes de eso, se encargaba del 50% del reciclado de estos productos a nivel mundial. Cuando hablamos de esto, seguimos sin tener muy claro, a causa de la opacidad en la información del gobierno chino, si los productos se reciclaban. Se cree que la mayoría eran incinerados o tirados directamente al mar. 

Uno de los motivos por los que China ha dejado de comprar estos productos es por el nivel de contaminación con el que llegaban. Cuando hablamos de contaminación de estos productos, nos referimos a suciedad por restos o que los enormes paquetes que se importan, contengan materiales que han acabado por error ahí. La contaminación de estos productos pone en peligro el proceso de reciclado. 

Otra parte importante a la que no se suele prestar atención en el tema de las nuevas restricciones en China es el reciclado de papel. Producimos una cantidad tan grande que nos es difícil encontrar compradores para ello. La sobre producción de papel y cartón, hace que la mayoría de este material sea depositado directamente en vertederos. 

El plástico es el material estrella en estos momentos. Acapara la atención global a causa del daño que está produciendo en los entornos marinos, pero el papel, también supone un gran problema. 

Todas y todos, tenemos en la cabeza que el papel, al tratarse de un material orgánico, se recicla con más facilidad. Parece que no importa entonces que no pase en su mayoría por plantas de reciclado. Nada más lejos de la verdad. Precisamente al tratarse de material orgánico, genera grandes cantidades de metano al descomponerse. El papel comparte este problema con los residuos orgánicos que no son correctamente tratados para compostaje. 

Reducir nuestros envases nos llevaría a ciudades más sanas, reduciendo problemas respiratorios y otros derivado de la alimentación. Por este motivo, hacer la compra debe ser un acto consciente. Desde la elección de los comercios en los que consumimos hasta la elección del producto que consumimos.

Está claro que preocuparnos por el impacto de los plásticos es vital, pero si estamos cambiando el plástico por envases de papel, debemos ser conscientes de que lo único que vamos a conseguir es desplazar el problema. Es la cantidad de lo que consumimos la que debemos cambiar. Por ese motivo, os aconsejamos siempre la compra con cabeza. Entender que los envases que compramos no van a ser reciclados. Serán enterrados o incinerados en el mejor de los casos. Reduciendo el impacto de nuestra compra, estamos cuidando de nosotras y nosotros mismos y también de nuestras comunidades. Comprar de manera responsable además, lanza un mensaje a las marcas que siguen desentendiéndose de su responsabilidad sobre el envasado. Como consumidores y consumidoras no sólo tenemos una responsabilidad hacia nuestro entorno, también tenemos un gran poder de decisión sobre el tipo de ciudades que queremos construir.