Ciudades de reciclaje

El reciclaje es un sistema muy complejo que nos sigue generando muchas dudas. Los sistemas de reciclado actuales contaminan. Es una industria desactualizada. Por otro lado, producimos mucho más material del que podemos asumir. La falta de información, genera en nosotras y nosotros la sensación, de que el contenedor en el que depositamos nuestros restos es un agujero mágico que hace que todo desaparezca. Esta falta de información clara al respecto se debe, sobre todo,  a intereses de compañías privadas. En Madrid por ejemplo, el sistema de reciclado de plástico no es auditado. Pero comencemos por el principio. 

El reciclaje municipal está privatizado. Los ayuntamientos contratan empresas externas que se ocupan de recolectar la basura y llevarla a plantas de reciclado. Los plásticos en España están controlados en su mayoría por Ecoembes, empresa que cuenta en su consejo con cargos que se encuentran a su vez en consejos de compañías como Coca Cola o Nestlé. 

Una vez que nuestra basura se encuentra en las plantas de reciclado, la basura es separada por operarios y comprimida en paquetes enormes que se venden a empresas de reciclaje. Los beneficios recaen sobre los ayuntamientos, aunque en los últimos años, más que beneficios estos ejercicios han presentado pérdidas. Estas pérdidas en parte se deben al crecimiento del coste del reciclado desde que China ha restringido la compra de las basuras de occidente. Es un claro ejemplo del exceso de demanda. 

Entonces ¿no se reciclan los materiales que tiramos a los contenedores? 

 Algunos de estos materiales se reciclan, por supuesto, sobre todo el vidrio y las latas de aluminio. Otros no se reciclan en absoluto y son incinerados o enterrados. Que la basura que tiramos se recicle o no, depende sobre todo de los materiales. 

  • El aluminio como comentábamos antes, se recicla de forma muy sencilla. Esto hace que el número de empresas que se dedican a su reciclado sea un número elevado. 
  • El diseño de los contenedores juega también un papel fundamental, ya que depende de cómo sean, pueden llegar a ser vaciados en parte por rachas de viento y hacer de su contenido, producto que no se va a reciclar. 
  • La separación de basuras en  las plantas de reciclado puede generar errores en la selección y de nuevo impedir el reciclado de determinados envases. Pensemos en estos errores a nivel global. 
  • Aunque existan compradores para el material de reciclado, el índice baja según aumenta la dificultad de determinados envases para ser reciclados. Los niveles más bajos se encuentran en el reciclado de poliestirenos y bolsas plásticas. 
  • Los envases que se encuentran sucios o contaminados son descartados en las plantas de reciclaje, ya que las empresas de reciclado no los compran. 
  • El precio del petróleo juega un papel vital también en el reciclado, ya que cuando se encuentra bajo, resulta mucho más económico generar plásticos nuevos que generarlos desde material reciclado. 

Pasan muchísimas cosas como vemos en los procesos de reciclaje. Muchos envases ni siquiera llegan a los contenedores, pero una vez llegan, tampoco es seguro que se reciclen. Los ayuntamientos a menudo tiran la basura en vertederos normales cuando se quedan sin espacio de almacenaje. Está claro que la decisión de reciclar o reducir, depende exclusivamente de cada una y cada uno de nosotros. En cualquier caso, vale la pena manejar datos más allá de los que nos lanzan desde campañas pensadas para hacernos pensar que el reciclaje es algo positivo. Lo es, pero no para nosotras y nosotros y nuestro entorno. 

El reciclaje municipal está privatizado. Los ayuntamientos contratan empresas externas que se ocupan de recolectar la basura y llevarla a plantas de reciclado. Los plásticos en España están controlados en su mayoría por Ecoembes, empresa que cuenta en su consejo con cargos que se encuentran a su vez en consejos de compañías como Coca Cola o Nestlé. 

Una vez que nuestra basura se encuentra en las plantas de reciclado, la basura es separada por operarios y comprimida en paquetes enormes que se venden a empresas de reciclaje. Los beneficios recaen sobre los ayuntamientos, aunque en los últimos años, más que beneficios estos ejercicios han presentado pérdidas. Estas pérdidas en parte se deben al crecimiento del coste del reciclado desde que China ha restringido la compra de las basuras de occidente. Es un claro ejemplo del exceso de demanda. 

La basura que tiramos a reciclar no desaparece por arte de magia una vez cerramos la tapa del contenedor. Algunos de estos materiales se reciclan, por supuesto, sobre todo el vidrio y las latas de aluminio. Otros no se reciclan en absoluto y son incinerados o enterrados. Que la basura que tiramos se recicle o no, depende sobre todo de los materiales. 

  • El aluminio como comentábamos antes, se recicla de forma muy sencilla. Esto hace que el número de empresas que se dedican a su reciclado sea un número elevado. 
  • El diseño de los contenedores juega también un papel fundamental, ya que depende de como sean, pueden llegar a ser vaciados en parte por rachas de viento y hacer de su contenido, producto que no se va a reciclar. 
  • La separación de basuras en  las plantas de reciclado puede generar errores en la selección y de nuevo impedir el reciclado de determinados envases. Pensemos en estos errores a nivel global. 
  • Aunque existan compradores para el material de reciclado, el índice baja según aumenta la dificultad de determinados envases para ser reciclados. Los niveles más bajos se encuentran en el reciclado de poliestirenos y bolsas plásticas. 
  • Los envases que se encuentran sucios o contaminados son descartados en las plantas de reciclaje, ya que las empresas de reciclado no los compran. 
  • El precio del petróleo juega un papel vital también en el reciclado, ya que cuando se encuentra bajo, resulta mucho más económico generar plásticos nuevos que generarlos desde material reciclado. 

Pasan muchísimas cosas como vemos en los procesos de reciclaje. Muchos envases ni siquiera llegan a los contenedores, pero una vez llegan, tampoco es seguro que se reciclen. Los ayuntamientos a menudo tiran la basura en vertederos normales cuando se quedan sin espacio de almacenaje. Está claro que la decisión de reciclar o reducir, depende exclusivamente de cada una y cada uno de nosotros. En cualquier caso, vale la pena manejar datos más allá de los que nos lanzan desde campañas pensadas para hacernos pensar que el reciclaje es algo positivo. Lo es, pero no para nosotras y nosotros y nuestro entorno. A lo largo de los próximos días vamos a ir profundizando en este tema. Explicaremos que los sistemas de reducción de consumo requieren mucho menos tiempo libre que reciclar correctamente.

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