¿Debemos dejar de reciclar?

Para nosotras lo más importante a la hora de enfrentarnos a esta pregunta, que a menudo nos plantean, es tener en cuenta dos cosas. Por un lado que nuestro sistema de consumo masivo a nivel global hace que los sistemas de reciclado se encuentren totalmente saturados y por otro que los principales beneficiados del reciclaje, suelen ser grandes empresas que apuestan por él para lavarse las manos de su responsabilidad a la hora de generar estos envases. 

El reciclado además, genera grandes desigualdades sociales. Divide el mundo en dos. Países de consumo masivo generadores de toneladas de residuos y países aceptadores de esta basura. 

Es obvio que el reciclaje existe por un motivo, pero lo ideal sería que existiese dentro de la economía circular. El sistema de economía actual lineal basado en la extracción, producción y desecho de materiales. 

Incluso con el aumento de personas que son cada vez más conscientes de sus sistemas de consumo, que reparan o reutilizan sus bienes y controlan el crecimiento de sus posesiones, no nos engañemos, el grueso de nuestra sociedad, tiende a tirar y volver a comprar. El sistema de reciclado como respuesta es absolutamente imperfecto y debería utilizarse únicamente como la última alternativa, sin embargo, nosotras y nosotros como sociedad, lo utilizamos prácticamente solo como única alternativa. 

Desde Lo Mínimo no pretendemos hacer una declaración absoluta en contra del reciclado. Si tienes envases que son aceptados en tu ciudad para plantas de reciclado, siempre mejor depositarlos allí que en la basura normal, esto es de sentido común. Lo que sí creemos es que necesitamos pensar más allá. Necesitamos plantearnos muy seriamente qué tipo de ciudades estamos construyendo y para qué tipo de sociedades. 

Lo absolutamente ideal sería, reducir la cantidad de basura que estamos produciendo. La cantidad de envases que tiramos a reciclar supera por mucho la cantidad que las empresas de reciclado pueden comprar y por mucho la cantidad que nuestro planeta es capaz de soportar.

La basura es el resultado de un sistema de consumo que nos enferma de manera exponencial y global. Qué sencillo y a la vez qué complicado renunciar a lo que ya conocemos y rehacer nuestros hábitos. Hay uno de los gestos por los que siempre vale la pena apostar y es parar y observar, lo que estamos comprando, lo que estamos tirando, lo que estamos sintiendo, lo que verdaderamente necesitamos… 

No pasamos por alto que para muchas personas es realmente complicado, ya que el sistema nos ha sumido en una precariedad evidente. Muchas personas no tienen tiempo de pensar en todo esto, trabajan jornadas inhumanas y aún así siguen teniendo problemas para acceder a alimentos de calidad. Para muchas y muchos, todas estas ideas sobre el reciclaje y el consumo pueden suponer problemas del primer mundo. ¿Pero qué pasa con el resto de nosotras y nosotros que sí gozamos de una vida más privilegiada? 

Nosotras y nosotros, los más afortunadas y afortunados, desde la atalaya de nuestro bienestar, seguro que podemos hacer algo. 

Es fundamental recordar que aunque los demás no lo hagan no significa que nosotras y nosotros no podamos hacer algo. No significa que no valga la pena intentarlo al menos. Tampoco es necesario que lo hagamos todo bien. Si una gran mayoría de nosotras y nosotros reducimos entre un 25 y un 50% nuestros residuos, nuestros entornos se van a ver beneficiados en un porcentaje muchísimo mayor. Así que recuerda que todas y todos podemos aportar algo.