¿Es positivo intentar controlar nuestro futuro?

Las crisis globales, sean las que sean, destapan nuestras esquinas psicológicas más tenebrosas. En cierta manera es uno de los aspectos positivos que tienen, ya que no hay nada como enfrentarnos a la realidad de lo que somos y realizar que por muy individualistas que podamos ser, compartimos psicologías primigenias que nos hacen iguales ante los ojos de la filosofía, los estudios de mercado o la inteligencia emocional. 

La anticipación como respuesta a nuestros miedos, no tiene por qué ser algo negativo. El consumo consciente, requiere de base esta anticipación, ya que gran parte de sus pautas están basadas en la organización de nuestro día a día. En este sentido, no dejar nada al azar es algo muy positivo. Como en casi todo, puede volverse un impulso en nuestra contra cuando es llevado al extremo. 

Aprender a vivir en la duda es un ejercicio indispensable ya que por mucha capacidad consciente que tengamos, jamás podremos anticiparnos a lo inesperado. Las únicas crisis que estamos preparados para enfrentar desde la anticipación, son las económicas. Quizás se trata de un problema de nomenclatura y habría que llamarlas directamente sistema. El sistema de consumo en el que vivimos, necesita de crisis periódicas para reposicionarse. La anticipación en este caso es tan sencilla como entender que mientras no cambiemos de sistema, deberemos aceptar las subidas y bajadas como parte natural del mismo. 

No ocurre igual con las pandemias. Por mucha anticipación racional de la que podamos hacer gala, afrontar que nuestras vidas están en gran parte en mano de lo desconocido puede resultar aterrador. Aprovechar estos momentos para buscar el ángulo correcto desde la reflexión puede ayudar a colocarnos como sociedad sobre la pista de soluciones que desde lo individual aportan a la comunidad. 

Entendernos desde la humildad aceptando nuestras incapacidades para conocer lo que viene, desde un escepticismo positivo, tendrá como resultado reconocer lo que para nosotras y nosotros es imprescindible. La fe que hemos depositado en la ciencia a lo largo de las últimas décadas, nos ha llevado a pensar que somos seres invencibles , capaces de alcanzar lo inalcanzable. La crisis del Coronavirus no tiene la respuesta necesaria desde la ciencia, no tiene la respuesta a la debacle económica. Nos mantiene inmersos en la deriva de un destino incierto devolviendo nuestra presencia en el planeta a su justa escala. la verdadera respuesta a este momento es dejar de buscar respuestas plausibles y ocuparnos únicamente de lo que somos capaces. Desde ahí podremos quizás descubrir que vivir en la deriva de la incertidumbre es la respuesta que necesita de nosotros el planeta.