Los problemas pueden ser soluciones para tus necesidades

Septiembre y enero son dos fechas calientes en nuestras agendas. Cierres de círculos para muchas y muchos, nuevos comienzos para la mayoría de nosotras y nosotros. El descanso de las vacaciones y la vuelta a la rutina pueden ser un nuevo impulso y un momento excelente para incorporar pautas que nos ayuden a llevar una vida más sostenible. 

El consumo responsable nos habla de salud  y cuidado del medio ambiente, pero bajo una lupa más cercana y certera, si nos fijamos bien, veremos que aboga sobre todo, por nuestra libertad. 

Vivir alejados de las necesidades a las que el marketing nos ha ido sometiendo durante décadas, puede asustar en un primer momento ya que parte de su función es buscar soluciones a nuestros problemas. Romper con el círculo del consumo puede parecernos una meta inalcanzable, muchas y muchos de nosotros, de manera más o menos conscientes no deseamos  ser libres. Crecer en la idea de la falsa libertad individual hace que nos de miedo lo desconocido, no queremos tomar las riendas, no queremos decidir, preferimos que se encarguen otras y otros de indicarnos el camino. Queremos formar parte de lo mismo que el resto. 

El problema viene cuando el resto ha decidido seguir un camino que poco a poco nos lleva a la autodestrucción masiva de nuestros bienes naturales. ¿Si todas y todos los demás se tiran por un puente yo lo hago también? El sistema de consumo que nos está enfermando vive de una respuesta afirmativa a esa pregunta. 

Tanto si has decidido darte la oportunidad de sentirte libre de las necesidades que nos marca el mercado y ser tu propio mapa, cómo si únicamente te interesa el tema, estos puntos pueden ayudarte. Ya sabéis que desde Lo Mínimo no apostamos por un cambio de vida radical si no por ir integrando pequeños gestos a nuestra cotidianidad. Aprovechar las cosas que tenemos por casa hasta que su vida útil termine, siempre es la opción más responsable, una vez su vida útil esté agotada puede significar una oportunidad de cambio para ti. 

Se te ha estropeado el coche : 

Al contrario que muchas personas que quizás vivan en un entorno más rural, nosotras y nosotros, habitantes en su mayoría urbanitas disponemos de muchas alternativas al coche. La mayoría de nuestras ciudades van dejando atrás la contaminación, dando pequeños pasos para devenir ciudades más verdes. Restricciones y multas acompañan por lo general una infraestructura para bicicletas y una red de transporte público modernizada y cómoda. 

Movernos en bicicleta es una opción hiper saludable. 

Si se te estropea el coche, ¿por qué no antes de lanzarte  a buscar alternativas, pruebas una temporada a cambiar tus hábitos de movilidad?

Piensa en el dinero en seguros, parkings, arreglos que te vas a ahorrar y en el grano de arena que vas a aportar a la salud de todas y todos. 

Se te ha estropeado la impresora: 

Y no puedes evitar ir corriendo a Amazon para buscar un repuesto YA. A ser posible uno que esté conectado con Alexia y que te haga de guía de impresión de manera que únicamente tengas que encargarte de meter el papel, por lo menos hasta que los asistentes de voz tengan pies y manos y movilidad autónoma. 

Vivimos en plena era digital y aún así tenemos la sensación de que todo lo tangible es más real. Quizás ha llegado el momento de plantearte algunos cambios. Intenta digitalizarte al máximo. Billetes de avión, dossieres profesionales, prácticamente nada en nuestra rutina diaria necesita ser impreso. 

Si aún así no te ves preparada o preparado para dar el salto al cambio piensa que no tienes la obligación moral de comprar una impresora nueva. En lugar de eso puedes reparar la que tienes o comprar una de segunda mano. 

Controlar nuestros impulsos de consumo requiere tiempo y sobre todo consciencia. Existen muchos proyectos que nos ayudan a consumir de manera responsable; El armario de treinta piezas, diez preguntas que debemos hacernos antes de comprar… 

Todos ellos se basan en la idea de la paciencia y es que a menudo, cuando conseguimos relentizar nuestros impulsos podemos encontrar opciones que se adaptan mejor a nosotras y nosotros. 

Comprar de segunda mano, pedir prestado o tener muy claro que cualquier compra es una decisión que incide directamente en la salud de nuestro entorno son pautas que te pueden ayudar a seguir el camino que necesitas.