¿Pausa o crisis? Cuatro puntos a tener en cuenta sobre la recuperación económica post Covid.

Poco a poco comenzamos a ver la luz al final del túnel. El comienzo de la desescalada nos anima y nos llena de fuerzas para lo que parece el último empujón. Poco a poco podremos volver a recorrer las calles con nuestros seres queridos, aunque las calles de momento, no serán como las recordamos.

Durante las últimas semanas la palabra crisis ha sido una constante. Crisis sanitaria pero también crisis económica. Las medidas necesarias para enfrentar a la primera no dejan muchas alternativas para la segunda. Las teorías de los expertos son tan diversas como sus prioridades.

Conviene recordar que el sistema económico actual, requiere de un crecimiento exponencial que nos ha llevado hasta la madre de todas las crisis : La emergencia climática. El Covid evidencia que cubriendo nuestras necesidades colapsamos el sistema actual y esto debería hacernos recapacitar. La desigualdad social, la precariedad, la temporalidad de la vivienda y los puestos de empleo, los sistemas de salud pública endebles, el paro, entre otros aspectos, son el resultado de un sistema que necesita de las crisis periódicas para readaptarse. No nos engañemos, consumir de forma inconsciente, bajo el ritmo que nos marca el mercado, es aceptar como inevitables los aspectos que mencionábamos antes. Consumir también es votar.

Se ha estado hablando mucho también de los aspectos positivos que esta nueva crisis podría traer consigo. Si la sociedad no va a volver a ser durante un largo periodo como la conocíamos, quizás ha llegado el momento de redefinirla, enfrentando la realidad, para anticiparnos a posibles nuevas caídas.

Cuando gobiernos y economistas hablan de caídas de la bolsa y del PIB, están utilizando ambas como medida de bienestar económico. ¿No tendría más sentido medir nuestra salud económica desde parámetros como necesidades básicas cubiertas? En este sentido los siguientes puntos nos parecen indispensables :

La Bolsa no es un indicador de nuestra realidad social :

Su principal función es anticiparse a valores de mercado futuros. El problema es que nadie sabe a ciencia cierta lo que va a suceder. Esta es una de las grandes lecciones de la crisis actual. Ayudar a La Bolsa para evitar el colapso económico no parece desde esta realidad algo muy acertado. Una respuesta más realista podría ser la cancelación de deudas para empresas y ciudadanos.

Recesión o contracción:

La economista Frances Coppola argumenta que recesión no es la palabra adecuada y habla de contracción. La reducción de la actividad económica es ahora más importante que nunca. Es evidente que priorizar la seguridad de nuestras comunidades es lo que toca. Que la economía no se encuentre en un momento de crecimiento no implica que las necesidades básicas de todas y todos no estén cubiertas. Un sistema económico sano nos debe proporcionar lo que nuestras familias y nuestra sociedad necesitan.

Entrar en pausa:

Este es un buen momento para dejar atrás la idea de crecimiento exponencial económico y empezar a plantearnos qué es lo que necesitan nuestras sociedades realmente. Cualquier medida económica en estos momentos debe estar enfocada a cubrir las necesidades básicas. Nos deben permitir entrar en pausa y cubrir esa liquidez hasta que se pueda garantizar un sistema más igualitario. Las medidas, deben apoyar al pequeño comercio. Las medidas de este tipo requieren grandes gastos sociales pero estos deben enfocarse a los que se lo pueden permitir. Las medidas de austeridad como las que enfrentamos en la crisis de 2008 al final recaen en los que menos tienen. La solidaridad económica en este momento es indispensable. No es el momento de condonar impuestos a las grandes fortunas o de privilegios económicos similares. Ese dinero es ahora más necesario que nunca para las necesidades de todas y de todos.

Reconstruirnos desde lo positivo:

Reconstruir el sistema que ya conocemos es volver a exponernos a nuevas crisis. Hacer de esto, algo positivo, pasa por aplicar normativas que nos permitan bienestar social y ecológico. Sabemos que el sistema económico actual no funciona, pero no hemos sido capaces de marcar un nuevo camino que se adapte más a la pregunta principal ¿Qué es lo realmente importante para la sociedad? Esta crisis nos ha permitido evaluar la importancia de sectores como la sanidad o la agricultura. Para muchas de nosotras, valores como la sanidad, la educación, la movilidad, el acceso a zonas naturales, la alimentación, la conectividad social, los servicios públicos, la vivienda o la alimentación, han adquirido un nuevo significado. Reactivar la economía desde medidas que no prioricen estos aspectos le resta valor a nuestro esfuerzo comunitario.