¿Porqué cambiar tú si los demás no lo hacen?

Generar un cambio hacia el consumo responsable puede hacerse por una misma o uno mismo y también para el resto. A los y las que ya os encontréis en ese proceso seguramente os resonarán situaciones cotidianas en las que os sentís muy incomprendidas e incomprendidos. Argumentos en contra, caras raras …. a menudo podemos llegar a sentir, por mucho que cada vez seamos más personas conscientes, que nada va a cambiar porque nuestro entorno no termina de cambiar del todo. 

En parte es verdad y en parte nos puede la prisa. Queremos ver resultados ya, tenemos una idea tan clara de lo que necesitamos para estar más sanos que no entendemos cómo el resto aún no se ha enterado o no siente la urgencia del cambio. 

Hoy queremos compartir contigo nuestra visión de esto, los pequeños gestos pueden mover montañas. 

En primer lugar se hace para mantener la cordura. Es tanta la información acerca del calentamiento global, tantas las noticias acerca de cómo el consumo incide de manera negativa en nuestra salud, que si no tuviésemos cierta iniciativa de acción, posiblemente entraríamos en procesos de pánico y tristezas profundas. Nosotras hacemos elecciones de consumo consciente, nos dedicamos a ello de manera profesional y vamos llevando nuestras ideas a través de nuestras acciones y nuestros talleres. Formamos parte de acciones como activistas por el cambio. No hemos evitado con esto que el plástico deje de producirse o que acabe en el mar, pero al menos vivimos alineadas con nuestro modelo de vida. 

Ser conscientes es un camino de ida sin vuelta. Una vez decides afrontar la realidad de nuestro entorno ya no hay marcha atrás. La indiferencia de los demás forma parte de un mundo que en este punto hasta te resulta ajeno y has pasado de conversaciones vivas e intensas a explicaciones tranquilas sin el ánimo de cambiar el punto de vista de nadie. Tú, ya no vas a poder dejar de ver lo que has visto y has decidido actuar en consecuencia. 

Tus gestos pueden influir, a veces, en los demás. Quizás sigas viendo por la calle a personas con bolsas de plástico o botellas de agua o comprando la verdura y la fruta en los supermercados sin bolsas reutilizables. El mundo no se acaba. Afortunadamente muchos de estos hábitos poco a poco van siendo mainstream. Verás cada vez más gente con su propia botella para llevar, con sus bolsas de tela en los mercados. El mundo a veces no puede moverse a la velocidad que nos gustaría pero poco a poco veremos que cada vez somos más. 

El consumo consciente te enseña nuevas habilidades. Ser más independientes te lleva  a aprender cosas nuevas. Cómo plantar un huerto, cómo compostar en una ciudad, cómo generar unas pautas de basuras más amables con el entorno. Vas buscando nuevas metas cuando ya has conseguido hacerte con las que forman parte de tu vida. Creces. Quieres ver hasta dónde puedes llegar para reducir tu huella. Aprendes a manejar mejor tu tiempo y en qué decides usarlo. 

Te beneficias. Así de sencillo. Por mucho que tu entorno siga viviendo en el pasado, acordarte de los beneficios que tienen tus pautas de consumo para ti ya hace que te sientas bien. Aquí casi siempre hablamos de dos básicamente, la mejora de tu salud y la mejora de tu economía. 

Aprendes a realizar que únicamente tienes control sobre tus propias decisiones y decides dejar de vivir en la auto negación constante. Lo que hagan los demás forma parte de su libertad y de sus propias decisiones. Aquí hablamos de consumo responsable pero si expandes esta idea al resto de áreas de tu vida, verás que dejar atrás la necesidad de cambiar a los otros y respetar de manera genuina sus propias ideas y hábitos hace de tu propia vida un espacio más agradable que habitar.