¿Reducir colapsa nuestra economía?

Cuando se habla de reducción de consumo, rápidamente aparece el argumento del colapso económico. Reducir es una parte vital del consumo responsable. El consumo responsable busca tanto el bienestar individual como el global. Parte de la idea, de que es nuestro sistema de consumo el que ha generado la crisis climática. Los sistemas de producción, la extracción de bienes naturales y la gestión de nuestros residuos, han evolucionado de manera insana. Si dejamos de consumir, obviamente, nuestra economía se desplomaría. Las propuestas de consumo consciente no buscan el colapso. Reducir no significa no consumir. Para poder hacernos una idea clara, es importante diferenciar entre consumismo y consumo. 

El consumismo es manipulación. Nos genera falsas necesidades que responden a la necesidad expansiva del mercado. El consumismo apela a nuestros miedos, el miedo a la enfermedad, a no avanzar, a no triunfar, a no pertenecer. Es compulsivo y no nos insta a la reflexión, a la calma o a la consciencia. Todo lo contrario, busca nuestro impulso como reacción . El consumismo crece bajo la promesa de conseguir amor, amistad, felicidad, éxito… . Nada de lo que podamos comprar nos da acceso a la llave de la felicidad, del equilibrio emocional, del autoconocimiento. Operando bajo estas pautas de manipulación nos impide elegir quienes queremos ser, desde la libertad individual, sin esa necesidad forzada de la pertenencia uniformada de grupo. 

El consumismo se utiliza como herramienta de estimulación económica, una que a corto, medio y largo plazo, lo único que consigue es, empeorar la situación. 

El comercio es una parte indispensable de nuestra sociedad. Reducir no implica desmontar la economía, como decíamos antes, implica consumir de forma consciente. Entendiendo que un producto no es sólo lo que tenemos disponible en las estanterías, o en e-shops. Los productos tienen un origen, un sistema de producción, un precio sobre una etiqueta, un precio de reparación y de conservación y unas necesidades de reciclado. 

Reducir implica priorizar las experiencias por encima de los objetos. Conciertos, cenas, momentos compartidos con nuestros seres queridos. 

Consumir de forma más consciente también implica priorizar el consumo de producto local y de pequeños comercios de nuestra zona.

El consumo responsable no busca la estimulación económica ya que no se trata de un sistema estable. Aboga por un sistema de consumo pensado a largo plazo, basado en la importancia de las comunidades, en la toma de decisiones individuales que apoyen un sistema más sano. ¿Sigues pensando que reducir provocaría un colapso?

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