Retos de año nuevo, ¿trampa o necesidad?

Los comienzos del año son las fechas predilectas para plantearnos nuevos retos, y/o retomar aquellos que nos planteamos cada comienzo del año y no hacemos. Esta costumbre tan humana resulta inspiradora y reconfortante; de alguna manera necesitamos nuevos puntos de partida que nos empujen a replantearnos la vida, a ilusionarnos con algo y que nos lancen a hacer lo que consideramos que es mejor para nosotras y nosotros mismos. Sin embargo, también nos surgen dudas, otra cosa humanísima: ¿hasta qué punto estos retos que nos planteamos nos hacen sentir bien? ¿qué pasa cuando en lugar de animarnos nos frustran? ¿cómo hacemos para conseguir que nos empujen y no nos bloqueen?. Como nosotras no sabemos contestar a estas preguntas, hemos decidido que sea la psicóloga Violeta Alcocer quien nos arroje un poco más de luz sobre estas cuestiones.

Lo Mínimo -¿Por qué es tan común que nos planteemos retos a comienzo del año y no en otros momentos?

Violeta Alcocer- El comienzo del año representa un punto de inflexión para muchas personas, por el mismo hecho de simbolizar un comienzo. Hay otros momentos similares a lo largo del año (fiestas señaladas, vacaciones..), pero ningún momento se asimila tanto a un nuevo comienzo como el año nuevo. Cultural y socialmente, además, generamos muchos mensajes en torno a esa fecha: repasar el año anterior, hacer balance, generar buenos deseos… todo ello resulta especialmente motivador para depositar muchos buenos propósitos en el comienzo del año.

LM –¿Estos propósitos son siempre positivos o pueden generarnos fácilmente frustración y hacernos sentir mal?

V.A. Siempre es positivo hacerse propósitos, pero han de estar precedidos por una reflexión profunda y emocional sobre lo que queremos cambiar o conseguir, los motivos, las experiencias pasadas al respecto y sus aprendizajes y, por supuesto, un plan de acción concreto sobre esos deseos. Si no se dan estos factores, es muy probable que nos cueste trabajo pasar de las ideas a las acciones. El peligro de hacerse propósitos a partir de una fecha determinada es que, si pasa esa fecha y no hemos arrancado según lo previsto, podemos sentir que ha pasado nuestra oportunidad y dejar pasar mucho tiempo hasta volver a sentir que hay otro momento.

Por eso, los buenos propósitos que dependen de una fecha son un arma de doble filo. Yo soy más partidaria de empezar el cambio cuando emocionalmente estás ya preparada para ello, sin postergarlo ni esperar a una fecha determinada. Marcarse fechas me parece positivo especialmente cuando hay mucha indecisión o no se tiene aún claro lo que una quiere o necesita, como forma de estructurar un proceso de toma de decisiones de acuerdo a un calendario.

L.M –¿Cómo podemos enfrentarnos de manera positiva a los retos de año nuevo?

V.A. Cuando nos planteemos un nuevo reto debemos:

·Tener un plan de acciones concretas.

·Tener claro por qué es importante el cambio o el reto en términos de necesidades y valores personales.

·Tener un plan de soluciones ante los posibles problemas o dificultades que puedan surgir.

·Compartirlo con el entorno más cercano ayuda a que nos sintamos más comprometidas con el reto.

Violeta Alcocer