Secretos y mentiras sobre los plásticos compostables.

El sistema de consumo, en su voluntad de hacer que nuestros hábitos de consumo no difieran mucho de lo que ya conocíamos, ha generado nuevas tipologías de plásticos de los que llaman compostables. Hace unas semanas me disponía a hacer la compra en una gran superficie (creedme no había alternativa y sí, se puede comprar de forma sostenible en supermercados) cuando al dejar mis piezas de frutas y verduras sueltas en la balanza, la trabajadora que se encontraba allí para ayudar me dijo que las bolsas de plástico colocadas al lado de las verduras eran compostables. Nos imaginamos que esas bolsas están producidas de material vegetal y que no hay problema por usarlas. Bien, miremos esto más de cerca. 

En la mayoría de los casos, los productos señalizados como compostables, acaban en el cubo amarillo para su reciclado. Primer error. No, no se tiran ahí, hay que tirarlos al cubo de restos para evitar que la solución devenga en parte del problema. La composición de estos envases no es petróleo, por lo tanto no tienen la misma composición. No contienen los mismos aditivos y se derriten a una temperatura claramente inferior. Así que cuando son mezclados con el resto de plásticos producen grandes problemas en la línea de reciclaje. O no serán comprados por empresas especializadas en reciclados plásticos o se colarán en el proceso, contaminando todo el resto haciendo que todo el material contenido en ese proceso sea descartado y depositado en vertederos. 

Realmente los plásticos compostables no son la solución a nuestro problema de basuras. No se recomiendan desde ningún plan alternativo y no reducen el vertido o incinerado de elementos contaminantes. Es más, como hemos visto arriba, pueden suponer un problema en las líneas de reciclado. 

Otro problema que presentan es que no nos ayudan a adaptarnos a un sistema que promueva la reducción del consumo como alternativa a todos los problemas causados por el impacto del mismo. No nos alientan a buscar alternativas y a comprobar si somos capaces de cambiar nuestros gestos cotidianos. Al igual que el concepto global del reciclaje, genera una falsa ilusión en nosotras y nosotros, nos hace creer que aportamos algo positivo a nuestra salud o lo que es lo mismo, a la salud de nuestro entorno. 

Los plásticos compostables, presentan un problema que va mucho más allá de su reciclado. Generarlos supone un desgaste energético enorme en cifras globales y genera emisiones contaminantes. Lo ideal para nosotras es hacer la compra siempre con envases que se puedan reutilizar. Desde bolsas de tela a tuppers que tengamos en casa o sencillos tarros de cristal.