Tenerlo todo no es suficiente

El eje sobre el que gira la defensa de nuestro sistema de consumo es la premisa de aportarnos todo aquello que necesitamos. Es evidente que es un sistema que nos aporta incluso más. Solo con mirar a nuestro alrededor de manera consciente, veremos que estamos rodeados de objetos que no necesitamos. Todo nos sobra y las posesiones nos desbordan.

Hemos acumulado objetos a una velocidad tan elevada que no hemos tenido tiempo de darnos cuenta que para hacer crecer nuestras posesiones sobrepasamos el límite natural. Hemos olvidado que los recursos naturales son finitos.

Vivimos rodeados de nuestra gran cantidad de objetos pensando que nos aportan valor, pero nunca nos sentimos saciados del todo. El sistema de consumo necesita nuestras nuevas necesidades para seguir creciendo. Nunca se le puso un límite al crecimiento de mercado, ni economistas, ni filósofos ni políticos han hablado de hasta dónde podía llegar a crecer el sistema. A pesar de tener a nuestro alcance todo tipo de objetos, y a pesar de la promesa que esconden, la de saciar nuestra ansia de novedades, muchos de nosotros no somos felices. Nuestros días son a menudo un devenir de frustraciones, quejas, ansiedad, intranquilidad …. Parece que al final del día, tenerlo todo no es suficiente, o que el sistema no nos da todo lo que necesitamos.